Entre octubre y enero -es decir, los último tres meses- el fuego arrasó con 28.000 hectáreas, el equivalente a la superficie de la ciudad de Buenos Aires. Un informe muestra las múltiples causas que generan el fuego en el Sur de la Argentina y por qué dejaron de ser una excepción. La crisis climática, el debilitamiento del Estado por parte del oficialismo y la especulación inmobiliaria son algunos motivos. El relevamiento lo hizo la Asociación Argentina de Abogados/as Ambientalistas y el Colectivo de Acción por la Justicia Ecosocial, que hablan de «un colapso sistémico inescapable” sostienen.
El informe, que explica las causas de los incendios en la Patagonia, indica que es una situación “dramática, con ribetes cada vez más apocalípticos”, provocada por la crisis ambiental, el negacionismo del cambio climático de Javier Milei y los negocios inmobiliarios y de explotación forestal. El presupuesto de este año tiene una reducción del 78% en las partidas para el manejo del fuego.
La investigación da cuenta de que entre octubre de 2025 y mediados de enero de 2026, se perdieron 28.000 hectáreas, el equivalente a la superficie de la ciudad de Buenos Aires . “Crisis climática, política pública negacionista, desfinanciamiento y desidia estatal, capitales internacionales e interés empresarial en las tierras, blindaje de los medios de comunicación, expansión de especies exóticas como el pino radiata, visión represiva y racismo antiindígena, proliferación de lecturas conspiranoicas, entre otros factores”, son las causas de esta situación que ya dejó de ser una excepción para convertirse en “un síntoma de época”.
“La Norpatagonia ya no es lo que era”, sostiene el informe y agrega que “los nuevos patrones climáticos alteran la normalidad histórica”. En ese sentido, el biólogo del CONICET especialista en ecología del bosque andino patagónico, Thomas Kitzberger, dijo que “bajo un escenario plausible de aumento de 2°C en la temperatura global promedio, para finales de siglo la probabilidad de incendios se cuadruplicaría en la Patagonia norte”.
Entre octubre de 2024 y marzo de 2025, se cuadruplicaron los incendios forestales en relación a la temporada anterior y fueron los peores de las últimas tres décadas. La superficie afectada fue de 31.722 hectáreas. Para ponerlo en dimensión, Neuquén tiene una superficie de 11.782 hectáreas y Río Negro, 10.218 hectárea.
Incluso, una investigación del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, publicada días atrás, advirtió sobre la reducción entre el 30% y el 40% de las precipitaciones en las altas cumbres. A esto se le suma el aumento de las tormentas eléctricas en la región, que hoy es causante del 5% de los incendios forestales.
Los pinos también influyen. Tal como contó La Pluma, la implantación de especies exóticas para su explotación en la década del 70, más la deforestación y el reemplazo de los árboles nativos por exóticos, como el pino radiata, dejan ver hoy las consecuencias. “Existe una línea directa entre la destrucción del bosque nativo, su posterior reemplazo por las forestaciones comerciales de árboles de rápido crecimiento y los incendios arrasadores que están ocurriendo en la Comarca Andina del Paralelo 42º”, indicó Lucas Chiappe, ambientalista de la Comarca Andina.
A todo esto se suma la postura del presidente Javier Milei, que niega el cambio climático y, por ende, no hace nada para evitar sus consecuencias. Al contrario, desfinancia políticas públicas de prevención y de combate.
Un ejemplo claro es el Presupuesto 2026, que en la partida del Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF) contará con $20.131 millones, lo que implica una caída real del 69% con respecto a 2023 y del 78,5% con respecto a 2025. Pero hay más, durante 2024, La Libertad Avanza ejecutó apenas el 22% del presupuesto estatal asignado al SNMF, pese a tratarse del año con la mayor cantidad de focos ígneos de -al menos- los últimos 8 años.
Eso repercute también en las condiciones de quienes exponen sus vidas para apagar los incendios, que “están precarizados y muy mal pagados”. Un brigadista en la Patagonia, “esos mismos que están poniendo sus vidas en riesgo, gana $860.000 en Parques Nacionales y en el SNMF”.
Pero no se trata solo de desfinanciamiento, sino del enfoque que el gobierno libertario le da a la problemática: traspasó el SNMF de una autoridad ambiental al Ministerio de Seguridad “condenando a la región a llegar a la temporada de incendios sin preparación alguna para la mitigación de daños”. Las organizaciones que realizaron el informe también ponen el foco en el rol de la exministra de Seguridad y senadora de LLA, Patricia Bullrich, que alienta “una mirada represiva y conspirativa de los incendios, de la mano de la tesis del enemigo interno”. Una teoría que centra su discurso en la responsabilidad de la comunidad mapuche.
Todo esto se enmarca en “la embestida inmobiliaria para cambiar los usos del suelo, y habilitar la construcción de emprendimientos turísticos, como ha sido denunciado por pobladores de la zona”. El intento de derogación de la Ley 26.737, de Tierras Rurales, que todavía no ha logrado convalidar el gobierno de Milei porque está frenada por la Justicia responde a estos intereses.
“Tanto las lecturas que criminalizan a los mapuches, como aquellas lecturas que ven un supuesto plan judío para apoderarse de la Patagonia, son lamentablemente dos caras de la misma moneda, que evaden las responsabilidades políticas del gobierno actual (la ultraderecha negacionista y antiderechos), desdibujan el rol de la crisis climática (por momentos ésta desaparece incluso del discurso ambiental), y simplifican la situación, resumiéndolo en un solo problema: un chivo expiatorio que termina siendo el aparente responsable de todos los males”, sentencia el informe.
MN






