La reunión entre Diego Santilli y los gobernadores del Norte Grande dejó mucho más que una foto institucional en el Consejo Federal de Inversiones. Detrás del discurso formal sobre federalismo, infraestructura y coordinación regional, los mandatarios provinciales aprovecharon el encuentro para descargar una batería de reclamos contra la administración de Javier Milei y advertir por el deterioro de la situación económica en el interior profundo.
El encuentro, encabezado por Santilli como principal interlocutor político de la Casa Rosada con las provincias, expuso la creciente tensión entre el Gobierno nacional y los gobernadores, incluso aquellos que hasta ahora habían mantenido una postura dialoguista o de acompañamiento total al oficialismo. La discusión atravesó la paralización de obras públicas, el deterioro de las rutas nacionales, el abastecimiento de gas para el invierno, la crisis de las economías regionales y el reclamo por una tarifa diferencial de energía para las provincias del norte.
El ministro político del Gobierno buscaba avanzar en la conversación sobre la reforma electoral y la eliminación de las PASO, los gobernadores dejaron en claro que sus prioridades son otras. “Hay cuestiones con las que el Gobierno nacional tiene apuro, como la modificación de la ley electoral, pero no son los temas que la gente en el norte argentino está esperando que se resuelvan”, lanzó el salteño Gustavo Sáenz al término del encuentro.

El gobernador de Salta fue uno de los más duros. Frente a Santilli, reclamó una “agenda propia” para el norte y describió una situación económica cada vez más delicada. “La gente nos reclama con razón las rutas destruidas, los problemas de la microeconomía, el consumo que no arranca y la falta de inversiones. Tenemos que resolverle los problemas a los empresarios, a los comerciantes y a los empleados que se quedan sin trabajo”, sostuvo.
Sáenz también apuntó contra la paralización de la reversión del Gasoducto Norte, una obra estratégica para garantizar el abastecimiento energético en la región. “El norte le dio gas durante más de dos décadas al país y hoy tenemos que estar pidiendo que se termine una obra que ya debería estar finalizada. No podemos volver a pasar otro invierno con la industria y la gente angustiadas por el desabastecimiento”, advirtió.

El reclamo por las rutas nacionales fue otro de los ejes más calientes de la reunión. Los mandatarios plantearon que el deterioro de la infraestructura vial ya impacta directamente sobre la producción y la logística regional. “El tema de las rutas no da para más”, repitieron varios gobernadores durante la cumbre.
También hubo cuestionamientos por las trabas logísticas y aduaneras que afectan a las exportaciones del norte. Sáenz puso como ejemplo la necesidad de enviar productos hasta Rosario para ser homologados por Aduana y luego devolverlos al norte, una dinámica que encarece costos y profundiza las asimetrías regionales. En ese marco, volvió a aparecer el histórico reclamo por el corredor bioceánico y una ley de cabotaje que favorezca a los puertos del norte argentino.
El catamarqueño Raúl Jalil, uno de los mandatarios más cercanos al diálogo con la Casa Rosada y quién organizó el encuentro intentó bajar el tono del enfrentamiento, aunque reconoció la gravedad de varios de los planteos. “Hay sectores que están funcionando bien y otros que necesitan acompañamiento y ayuda”, afirmó. Además, confirmó que el CFI actuará como canal de negociación entre las provincias y la Nación para intentar destrabar proyectos vinculados a energía, minería, logística e infraestructura.

Jalil también admitió que la discusión por las denominadas “zonas cálidas” avanzará pero a través de equipos técnicos. Los gobernadores del NEA y NOA buscan una tarifa eléctrica diferencial para las provincias donde las altas temperaturas disparan el consumo energético durante gran parte del año. El planteo reapareció luego de la polémica por los cambios impulsados por el oficialismo sobre el régimen de zonas frías.
Sin embargo, detrás de los reclamos técnicos también apareció el malestar político. Los gobernadores más enfrentados con Milei, como Gildo Insfrán y Ricardo Quintela, volvieron a cuestionar la relación de la Casa Rosada con las provincias. El riojano ya había anticipado el clima antes de ingresar al encuentro cuando denunció que el Gobierno “compra voluntades” para conseguir respaldo legislativo. “Más allá de tener mayoría en el Congreso, el Gobierno necesita acuerdos con los gobernadores. Si no, va a tener problemas”, había advertido Quintela.

En el Ministerio del Interior ante La Pluma intentaron mostrar la reunión como una instancia de diálogo abierta. Destacaron la recuperación de la coparticipación durante mayo gracias al repunte de Ganancias y defendieron la voluntad oficial de discutir tanto las zonas cálidas como los proyectos vinculados al norte argentino. «Zonas Frías está trabada pero va a salir», se mostraron optimistas. Pero el clima del encuentro dejó en evidencia que la relación con las provincias atraviesa un momento cada vez más delicado.
La preocupación que transmitieron los gobernadores ya no gira solamente alrededor de la obra pública paralizada. Ahora también aparece el impacto social de la recesión sobre las economías regionales, el cierre de pymes y la caída del empleo privado. “Está buenísimo ordenar la macroeconomía, pero también hay que ponerse a trabajar sobre la micro”, resumió Sáenz frente a Santilli.
La frase sintetizó el mensaje político que los mandatarios buscaron enviarle a la Casa Rosada: mientras el Gobierno acelera la discusión electoral y celebra la desaceleración inflacionaria, en el norte crece la presión para que la agenda económica empiece a mostrar resultados concretos sobre la producción, el empleo y el consumo.
AL/CM






