Leopoldo Luque, neurocirujano especializado en columna, es uno de los ocho imputados -siete en este juicio- por la muerte de Diego Maradona. Sobre y el resto cae una posible condena de entre 8 y 25 años de cárcel. Los acusan de no haber atendido un cuadro que arrastraba el futbolista, que derivó en un fallecimiento durante la internación domiciliaria en la casa de Tigre. «Todas las balas vienen a mí. Es facilísimo. Porque me saqué una foto, porque llegué en moto… El único que me defendería acá es Diego», dijo al Tribunal.
Gianinna y Jana Maradona, que ya declararon, dejaron la sala antes de que Luque empezara a hablar: no quisieron escucharlo. Mientras, el neurocirujano se sentó al pequeño escritorio ubicado frente al estrado, preparó la computadora para transmitir un powerpoint al televisor y acomodó las copias de los papers que ofrecería a los jueces. Sus declaraciones son resistidas por los acusadores por lo reiteradas y porque no acepta preguntas. Pero es su derecho, así que escuchamos.
«Me tengo que defender de todo. De todo. Dejé en claro en el chat de WhastApp no soy neurocirujano ni psicólogo. Faltaba que diga que no soy cardiólogo. Es muy cerrada mi especialización, muy cerrada. Por eso yo lo llevé a muchos lados antes de la internación. Yo siempre llevaba a Maradona. Y lo llevaba con amor. Y había que bancarlo, eh… Perdón a su memoria. Pero había que bancarlo», arrancó Luque.

A diferencia del juicio que terminó anulado, el corazón de Maradona pasó a ser el eje alrededor del cual orbita el debate. No hay entre los imputados -todos trabajadores de la salud- ningún cardiólogo. Pero la mayoría de los testigos que han pasado por acá (y por segunda vez) señalan a Luque como «médico de cabecera» de Maradona. Para su defensa, del 11 al 25 de noviembre de 2020 -lo que duró la internación domiciliaria Luque no estuvo a cargo de ese dispositivo.
Aun así Luque parece haber levantado el guante. Su declaración se basó en desmentidas. Sobre el «edema generalizado» fue enfático: «Tiene que haber adema para exista la acusación. Tiene que haber edema para decir que no nos ocupamos. Le da sentido a la hipótesis, por eso intentan sostenerla».
Con videos de la autopsia y fotos de cadáveres, el acusado buscó derribar que Maradona venía juntando líquido hace días. El perito que dirigió la autopsia admitió al Tribunal no haber hecho las «maniobras de Godet». Luque detuvo el video de la autopsia para dar cuenta de que ahí donde el perito dijo haber tocado lo que había era una cicatriz y no el pocito que deja la presión de los dedos en la piel si hay acumulación de líquido en el cuerpo.
Sobre la hinchazón en piernas y pies, hizo una comparación entre fotos: en un recuadro en la pantalla, mostró las de un cadáver «edematizado» y los miembros inferiores del cuerpo de quien fuera Maradona. Y otra vez play al video de la autopsia. Esa vez se oyen las voces de los legistas que hicieron la operación. «Les llama la atención que no tiene edema. Y se sorprenden con el tamaño de los intestinos. El RCP sin asegurar a vía aérea durante una hora genera hinchazón«, concluyó Luque en su segundo intento de tirar abajo la línea de la Fiscalía.

Sobre la autopsia, Luque hizo notar que autopsia «están haciendo un diagnóstico durante la autopsia. Eso se llama autovalidación pericial». En breve entraremos en otra etapa del juicio: el informe de la Junta Médica en el que 17 de 22 peritos afirman que hay responsabilidad penal en la muerte de Maradona. Pero también se incorporó a la causa un contrainforme post muerte hecho por un médico legista que va en contra de la Junta Médica, de la hipótesis de la Fiscalía y de los acusadores: que el futbolista murió por un episodio agudo, el corazón falló de repente.
Sumó que no hay referencias de medida ni de peso de los órganos que den cuenta de una edematización «de días» ni insuficiencia cardíaca «crónica»: «Son apreciaciones subjetivas. Aseguran que las cavidades están engrosadas y las paredes, ensanchadas. ¿Pero en relación a qué? ¿Cómo qué compararon?», apuntó Luque.
También aclaró que «dicen que yo prohibí la pregunta de llevarlo a una institución de tercer nivel; es porque no hacía falta, él la respondía sin que nadie le pregunte; se quería ir a su casa». Con esto, Luque busca poner en evidencia que de antemano sabía que Maradona no iba querer internarse en una clínica de rehabilitación por el consumo de alcohol. «Tuve muchas charlas previas a la internación cuando estaba solo con él. Solo. Solo en La Plata, en la pandemia, encerrado por el Covid. A mí me encantaría que los pacientes hagan lo que uno quiere. Pero están haciendo uso de derecho, es su derecho«.
VDM






