En la audiencia once del juicio por la muerte de Diego Maradona, y en orden cronológico, sucedió esto:
El abogado que representa a Diego Junior, Eduardo Ramírez, pidió al Tribunal que Leopoldo Luque, imputado, «no divague». Luque iba a declarar por séptima vez. No responde preguntas de las partes, sino que expone a los jueces. Está en su derecho: los imputados pueden pedir la palabra cuando quieran. Pero Luque suele «peritar a los peritos», es decir, pide declarar para rectificar algo dicho por algún testigo. Para el abogado de Diego Junior, Luque «alega», algo que corresponde que haga su defensa al final del juicio. La Fiscalía y Fernando Burlando, representante de Dalma y Gianinna, adhirieron.
Se opuso al planteo el trío que defiende a Luque, Julio Rivas, Francisco Oneto y Roberto Rallín. Oneto dijo que quienes «divagan» son los acusadores, que hacen preguntas «fuera del proceso». A la queja se sumó Nicolás D’Albora, que defiende a Nancy Forlini, administrativa de la empresa de medicina privada Swiss Medical: «Lo que pide Ramírez es que los jueces prendan fuego la Constitución Nacional«.
El Tribunal rechazó el pedido de Ramírez al tiempo que pidió a los imputados que eviten hacer lo que corresponde a sus defensas, o sea, alegar.

Después apareció Mario Baudry, pareja de Verónica Ojeda y representante de Dieguito Fernando. El abogado pidió que sume una jornada más a los martes y jueves, y que durante la feria judicial haya audiencias de lunes a viernes. Para el fiscal Patricio Ferrari el pedido de Baudry era «tribunero» y «una falta de respeto». Vadim Mischanckuk, defensa de la psiquiatra Agustina Cosachov, se plegó a la Fiscalía.
El Tribunal avisó que no tienen previsto agregar jornadas ni entre semana ni en las vacaciones de invierno. Ya se había ido la mañana. Ni un testigo frente al micrófono.
Hasta que entró en la sala Jana Maradona, una de las hijas del futbolista. Apuntó a Luque como quien sugirió a la familia que la mejor opción era la internación domiciliaria. También contó que su hermana Dalma le pidió al neurocirujano que diera un paso al costado sino estaba a la altura . Según Jana, Luque respondió: «Yo puedo, y tu papá me quiere».
La defensa del neurocirujano no niega el cariño que Maradona le tenía a su cliente, pero insiste en que Luque no era «el médico a cargo de la internación domiciliaria». El contrainterrogatorio fue deslucido. Lo hizo Oneto y no quedaba claro cuál era su norte: si evidenciar el conflicto entre Ojeda y las hijas del futbolista; si le interesaba saber sobre la custodia del padre o cuál era el estado de salud de Diego en Dubai (N. de la R.: Maradona vivió en Emiratos Árabes entre 2011 y 2018). Jana -la única de los testigos a la que Oneto no logró exasperar- o no recordaba, o no recordaba exactamente o no sabía.

Jana habló de Swiss Medical –«nos imaginamos una internación domiciliaria más seria», dijo- y recordó el día en que junto a Gianinna intentaron convencer a su padre de que se dejara revisar por el clínico Pedro Di Spagna, imputado en la causa. No lo lograron: «Mi papá estaba ofuscado». Sobre el psicólogo Carlos Díaz señaló que les propuso darle espacio a Maradona para que «extrañe y pida ver a la familia». Jana sintió que abandonaba a su papá, pero cumplió con el pedido. Entre la última vez que lo vio con vida y la mañana de la muerte pasó una semana.
El psicólogo Carlos Díaz pidió declarar al Tribunal. Fue su segunda vez. Quiso «poner en contexto» los chats exhibidos por la acusación en jornadas anteriores. Tres días después de la muerte de Maradona le escribió un mensaje a Cosachov, la psiquiatra: “(Diego) Murió de una enfermedad de hace 20 años”. A los jueces, el psicólogo explicó que a no estaba dando por hecho la cuestión cardíaca -que para los acusadores él y el resto conocían, y la desatendieron- sino que había leído una nota en Infobae que contaba la intoxicación con cocaína y alcohol ocurrida en 1 de enero de 2000 en Punta del Este.
«Lo que no muestran -aclaró Díaz- es que después de ese mensaje le envié a Agustina el link a la nota en la que dice que en aquel momento (Maradona) tenía el 28% del corazón sano. Nací en 1991. Tenía 9 años cuando sucedió este episodio. No lo sabía. Y además lo cardíaco no es mi expertise«.

Luego desmintió a Ojeda, que ya declaró en este juicio. «Ojeda dijo que yo había dicho que había que sacarlo adelante en veinte días sí o sí. Yo lo que dije es que el susto a los adictos les dura veinte días. También dijo que no me comuniqué con Alfredo Cahe. No es cierto. Hablé con Cahe y quedó en pasarme la historia clínica del paciente. El psicólogo no aceptó preguntas de la Fiscalía.
Luque pidió declarar el jueves. Quedó levantada la sesión.
Un juicio anulado y once audiencias después de un «juicio nuevo», todavía no llegamos a esos catorce días que hacen «al hecho procesal»: qué pasó entre el 11 y el 25 de noviembre de 2020 en la casa del Tigre, lo que duró la internación domiciliaria en la que Diego Maradona murió. Hasta ahora no abundan detalles, evidencia o testimonios sobre la estadía en aquella casa de Tigre. Lo que sobran son pedidos y resoluciones, cuartos intermedios.
VDM






