Nadie le explicó a Diego Maradona que la mudanza a la casa del Tigre, donde murió, era para rehabilitarlo del consumo de alcohol. Eso concluyeron los tres acompañantes terapéuticos que lo asistieron hasta que Agustina Cosachov, la psiquiatra, les pidió que dejaran de ir. ¿Puede tratarse en adicciones una persona que no tomó la decisión?
Carlos Cottaro, Carlos Baccini y Alejandro Cottaro fueron acompañantes terapéuticos de Maradona, en distintos días y momentos, entre el 5 de noviembre y el 13 de noviembre de 2020. No los aportó Swiss Medical como parte del dispositivo de internación domiciliaria, sino Mario Schiter, cardiólogo y amigo de Claudia Villafañe. Declararon ayer, en la audiencia 20 del juicio por la muerte del ex futbolista.
Los tres integran la secretaría de Prevención en Adicciones que funciona en el Congreso de la Nación. Schiter le pidió a Carlos Cottaro que dirigiera ese servicio de emergencia que se armó el 5 de noviembre, unos días después de la operación por el hematoma subdural en la Clínica Olivos. El objetivo era controlar que Maradona no consumiera alcohol y encarar una rehabilitación durante la estadía en Tigre.
Carlos Cottaro pasó una semana en el sanatorio con Diego y lo recibió en la casa del Tigre el día de la externación, el 11 de noviembre. Frente a los jueces, el acompañante terapéutico recordó: «Diego me miró y me dijo ‘¿qué haces vos acá?’ Y ahí me quede mal, entendí que nadie le había dicho que iba a estar el acompañamiento. Me quedé un rato, vino mi reemplazo y le dije que Diego no estaba informado de esta situación«. Nunca cumplió funciones. Y ese sería el último día que se verían.
Cottaro fue reemplazado por Carlos Baccini, quien se instaló en la casa junto a Maradona, su sobrino Jonathan Espósito y la cocinera Monona. Baccini relató al tribunal distintas escenas. En ninguna cumplió su rol de acompañante terapéutico.
Contó que ayudó a la enfermera Dahiana Madrid a cargar a Maradona hasta el baño, pero que Diego «no llegó» y «no quiso que lo cambiemos». Que la comida «no era sana»: «Una persona cardíaca (N. de la R.: por Maradona) no puede comer osobuco». Vio cómo Maradona echó a la enfermera Madrid -que no quiso dejar su puesto a pesar de que el paciente la rechazaba-. Que con Espósito, el sobrino de Diego, lo subieron al primer piso por escalera para que se bañara.
Ofreció detalles de la convivencia: si sonaba alguno de los dos teléfonos de Maradona, atendía el que estuviera cerca, que en general lo hacían Espósito o Maximiliano Pomargo (secretario de Diego, cuñado de Matías Morla), que respondían «el Diez está durmiendo» cuando en realidad estaba mirando tele.
«Maradona jamás supo que nosotros éramos acompañantes terapéuticos», dijo a Baccini a los jueces. Pasó tres noches en el living y el viernes lo reemplazó Alejandro, el hermano de Carlos Cottaro. «Diego no me rechazó pero tampoco sabía para qué estaba ahí», dijo Alejandro después de presentarse a los jueces.
Entró en la casa de Tigre el viernes 13. Fue el acompañante terapéutico que menos tiempo pasó con el futbolista: apenas cuatro horas. Sin embargo, Alejandro Cottaro fue específico en las descripciones. «La gente que estaba alrededor no entendía mi trabajo. No querían que estuviera cerca de él. Y mi trabajo es estar cerca de la persona. Me decían ‘no lo jodas’ o ‘tratá de estar más lejos'», siguió Alejandro. Sobre «la gente que estaba alrededor» nombró a Espósito, Pomargo y al custodio de Maradona.
Alejandro y su colega Baccini debían llamar cada hora u hora y media a Carlos Cottaro, quien coordinaba la atención, para contarle cómo estaba Diego. «Y yo llamaba y me preguntaban ‘che, ¿qué onda vos que hablás a cada rato?’. Nunca pude hacer mi trabajo», sumó Alejandro en referencia a la gente que estaba alrededor. Esa mañana llegó un paquete, regalo de una panadería: almorzaron sándwich de miga.
Hacia la tarde le comunicaron a Alejandro que no necesitaban más acompañantes terapéuticos, que se quedara del lado de afuera de la casa. No especificó quién se lo dijo pero no fue Maradona. A Alejandro le explicaron que «Diego dice que hay mucho gente». Es cuando se entera por su hermano Carlos, quien coordinaba el servicio, que por orden de la psiquiatra Cosachov, habría un «impasse«, que «quizás el miércoles volverían». Alejandro se fue sin despedirse.
Falta completar una viñeta en esta historia. ¿Qué hizo que Cosachov desistiera de los acompañantes terapéuticos? ¿Cuánta injerencia tuvieron en esa decisión Pomargo y Jonathan, el sobrino de Maradona? ¿Algunos de los convivientes los consideraba una molestia? A todo esto, para el 13 de noviembre, Swiss Medical no había enviado a los acompañantes terapéuticos de su cartilla. Y no llegarían en los doce días posteriores. Avanza el nuevo juicio por la muerte de Diego. Ahora estamos «dentro» de la casa del Tigre.
VDM





