La reforma de la carta orgánica del Banco Central impulsada por el Gobierno encontró un nuevo respaldo en la figura de Domingo Cavallo. Sin embargo, el ex ministro de Economía consideró que el proyecto todavía está lejos de cumplir con la promesa de campaña de Javier Milei de instaurar una verdadera competencia de monedas. Por eso, reiteró su reclamo de avanzar un paso más y declarar al dólar moneda de curso legal y blindar por ley la libre circulación de capitales.
En un extenso documento publicado en su blog personal, Cavallo calificó como «correcta» la iniciativa oficial para modificar el funcionamiento del Banco Central. Destacó que el proyecto recupera dos principios que, según él, formaban parte de la reforma de 1992: que el objetivo excluyente de la política monetaria sea preservar el valor del peso y que quede prohibido el financiamiento monetario del déficit fiscal. También valoró que las violaciones a esos principios puedan quedar alcanzadas por sanciones penales.

Pero inmediatamente marcó distancia con el alcance de la propuesta.
«Esta reforma va en la dirección correcta. Pero si lo que el Gobierno persigue es la libre competencia entre el peso y el dólar, la reforma debería complementarse con dos disposiciones adicionales», sostuvo. La primera consiste en declarar al dólar moneda de curso legal «con las mismas propiedades que el peso». La segunda, prohibir cualquier restricción al movimiento de capitales y establecer sanciones para quienes vuelvan a imponer controles cambiarios similares a las previstas para el financiamiento monetario del déficit.
Para Cavallo, ambas medidas son inseparables. Según argumentó, sólo la combinación entre libre uso del dólar y ausencia de restricciones cambiarias permitiría construir un verdadero sistema de competencia de monedas y dar previsibilidad permanente a inversores y ahorristas.
Un respaldo con exigencias
El planteo resulta significativo porque proviene de uno de los economistas que más influyó en el diseño del programa económico de los años noventa y porque llega cuando el Gobierno busca reformar la carta orgánica del BCRA con el respaldo del Fondo Monetario Internacional.
Lejos de considerar suficiente el proyecto oficial, Cavallo sostiene que el Ejecutivo todavía no avanzó sobre uno de los ejes que Milei había prometido durante la campaña presidencial: permitir que peso y dólar compitan en igualdad de condiciones.
En ese sentido, afirmó que siempre interpretó que la denominada «competencia de monedas» era la verdadera idea detrás de la dolarización planteada por el actual Presidente y reivindicó el régimen de convertibilidad como un antecedente de ese esquema.
La convertibilidad vuelve al centro del debate
Gran parte del documento está dedicado a defender la convertibilidad y a compararla con la experiencia de Bulgaria, país que mantuvo durante casi tres décadas un régimen de caja de conversión hasta incorporarse al euro en 2026. Cavallo sostiene que ese caso demuestra que un esquema monetario rígido puede sostenerse en el tiempo si está acompañado por disciplina fiscal, saneamiento del sistema financiero y estabilidad institucional.
También asegura que el fracaso de la convertibilidad argentina no invalida ese tipo de regímenes y plantea que la principal enseñanza es la necesidad de construir instituciones que impidan volver a financiar el gasto público con emisión monetaria.

Una propuesta que reabre viejos debates
El reclamo de Cavallo reaviva el debate sobre el legado de la convertibilidad. Mientras el ex funcionario sostiene que fue un régimen exitoso cuya caída respondió a errores posteriores, numerosos economistas atribuyen a la apertura financiera irrestricta y a la libre movilidad de capitales un papel central en el aumento del endeudamiento externo y en la vulnerabilidad que desembocó en la crisis de 2001.
Así, aunque respaldó la reforma impulsada por Milei, el ex ministro dejó en claro que, desde su perspectiva, el Gobierno todavía no avanzó lo suficiente. Para Cavallo, la competencia de monedas sólo será plena cuando el dólar tenga el mismo estatus legal que el peso y el Estado renuncie definitivamente a la posibilidad de volver a imponer controles sobre el mercado cambiario.
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