A partir de las 16 horas de este 12 de agosto, investigadores, docentes, becarios y universitarios del sistema científico y tecnológico realizarán una Marcha Federal en contra del ajuste del gobierno de Javier Milei sobre el sector, así como por la prórroga de las becas del CONICET. La consigna para esta ocasión es “Ponete la camiseta en defensa de nuestra ciencia, nuestra educación y nuestra soberanía”, y los organizadores invitaron a participar de la jornada con camisetas o banderas argentinas.
“No hablamos de un ajuste, sino de un cientificidio”, expresó el exministro de Ciencia y Tecnología, Daniel Filmus, en el marco de una audiencia pública en Diputados del lunes. Según los datos difundidos por los organizadores, la inversión en la función Ciencia y Técnica de la Administración Pública Nacional se proyecta para 2026 en apenas el 0,140% del PBI, el nivel más bajo de la serie histórica iniciada en 1972. Asimismo, el sector acumula además una caída real del 50,8% en el financiamiento desde 2023. A esto se suma la pérdida de puestos de trabajo entre investigadores, becarios, técnicos y trabajadores de organismos científicos, empresas tecnológicas y universidades nacionales, cuyo número asciende a 6.400 según informes sectoriales.
Uno de los reclamos más importantes es el de una prórroga para los cerca de 400 becarios posdoctorales del CONICET cuyos contratos finalizaron en julio, para que puedan continuar con sus proyectos y así evitar su salida del sistema. Al mismo tiempo, se pide por recomposición salarial, efectivización de cargos pendientes y mayores recursos para las investigaciones.
Los organizadores también cuestionan la disolución de organismos como el Instituto Nacional del Cáncer, el Instituto Nacional de Semillas (INASE), el Instituto Nacional del Agua y el Instituto Nacional de Medicina Tropical, además del debilitamiento de la ANMAT y los recortes de personal en el INTA.
Hace un mes, se denunció a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) por una ola de despidos. En ese sentido, se reconocieron la no renovación de 61 contratos, mientras que Martín Iofrida, Secretario General de la Asociación de profesionales de la Comisión Nacional de Energía Atómica y la Actividad Nuclear (APCNEAN), declaró para Tiempo Argentino: “Hasta ahora se habla del 20% del personal contratado, que hasta hoy eran alrededor de 350. No le avisaron a nadie, estamos relevando la lista. La gente se fue enterando que se queda sin trabajo con un día de anticipación”.

Entre los desarrollos que dependen del trabajo de la CNEA se encuentran la investigación en reactores nucleares, la producción de radioisótopos utilizados para diagnóstico y tratamientos oncológicos, el desarrollo de combustibles nucleares y la asistencia tecnológica a empresas nacionales del sector. Además, el organismo participa junto a otras instituciones del ecosistema científico en proyectos vinculados con nuevos reactores de investigación, aplicaciones industriales y transferencia tecnológica hacia el sector productivo.
En uno de los programas de Armacabezas por La Pluma Stream, Federico Lindenboim, doctor en Ciencias Sociales y becario postdoctoral del CONICET, explicó las consecuencias del ajuste: «En principio, hay una reducción de la cantidad de investigadores que pueden ingresar al CONICET. Es decir, cada vez hay menos investigadores y menos inversión para investigar con laboratorios que tienen tecnología obsoleta. También hay menos becas que son una masa importante en el desarrollo de investigación, porque son parte fundante de grupos que empiezan a generar líneas de investigación», aseguró. «Se van a otros países, al sector privado o a trabajar de otra cosa», agregó.
«Creo que la parte más dura es ver a los chicos que se están recibiendo», expresó Selene Rojo, biotecnóloga y becaria del CONICET. Además, sostuvo que «el motor de los laboratorios somos los becarios que movemos la mesada húmeda todo el tiempo y no hay chicos que quieran hacer su seminario de investigación y hacer doctorado. No se quieren quedar porque están viendo la realidad».
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