El 83% de los argentinos tiene una imagen favorable de la industria nacional. Dos de cada cinco está de acuerdo que para que el país crezca hay que protegerla frente a la competencia externa. Y la mitad de los encuestados se muestra de acuerdo a que la industria argentina pierde ventas frente a productos importados porque el Gobierno abrió la economía demasiado rápido. El Gobierno nacional, mientras tanto, se regocija de llevarnos por el camino contrario. Esto explica quizás en parte la baja oficial en las encuestas.
No se trata de un estudio del peronismo, sino de un relevamiento realizado por la Fundación Pensar, el centro de estudios del PRO, que midió el termómetro de la población frente al industricidio libertario. El informe plantea el tipo de crecimiento produce el modelo: uno que genera dólares e inversión, pero todavía no logra transformar esa recuperación en empleo masivo, salarios altos y mejora extendida para la clase media.
Es más, en lo que va de la era Milei se fundieron 26.448 empresas, de acuerdo al monitor mensual de Fundar. Sólo en marzo cerraron 2.011 empresas. El dato contrasta con la caída de 257 firmas registrada el mes anterior y marca una nueva aceleración en el deterioro del tejido productivo.
Entre los casos más resonantes se encuentran Citroën, que dejó de fabricar vehículos en Argentina y concentrará su producción regional en Brasil y Uruguay. Además está Leval S.A., histórica fabricante de estructuras metálicas y proveedora de Siderar, Siderca y Acindar, que cerró tras más de 50 años de actividad. En tercer lugar se ubica la planta de Granja Tres Arroyos en Entre Ríos.
El Instituto Argentina Grande describió este fenómeno como una economía en forma de “K”, en lugar del afamado crecimiento en “V” que prometió el Presidente pero jamás se verificó. La terminación hacia arriba de la letra representa a la minería, que se disparó 19,5%, mientras que la pata que desciende consolida a la industria, que cayó 11,6%, y la construcción, que se hundió 23,8%.
Una voz extraoficial del modelo, el economista libertario Agustín Etchebarne, defendió el rumbo económico del Ejecutivo al asegurar que Argentina atraviesa una transformación de fondo en su modelo productivo y financiero. “Estamos viviendo un sistema económico distinto del que tuvimos los últimos 80 años y eso genera ganadores y perdedores. Los perdedores no se quedan mudos y callados”, sostuvo el director general de la Fundación Libertad y Progreso.
Quienes refieren a los expulsados del sistema omiten aclarar que se trata de argentinos de a pie. Hogares enteros. Muchos de los que no podrán volver al mercado formal por años o quizás nunca. En marzo volvió a caer el empleo formal, con la destrucción acumulada de más de 200.000 puestos de trabajo desde noviembre de 2023. Además, el salario mínimo perdió casi 40% de poder de compra en la era Milei, de acuerdo a un informe de la Facultad de Económicas de la UBA.
En paralelo, el Banco Central confirmó que la morosidad de los argentinos trepó al 12,1% en abril. En los préstamos personales, la cifra ascendió al 14,9%, mientras que en tarjetas de crédito alcanzó el 12,5%.

Volvimos al mundo
Los indicadores financieros, por ahora, lo acompañan. Pero casi exclusivamente por los negocios que le brinda a las corporaciones y la casta local, además del apoyo político del gobierno estadounidense. Más allá de eso, el riesgo país no rompe el piso de los 400 puntos básicos. Lo que implica que si el ministro de Economía, Luis Caputo, deseara emitir deuda en dólares en Wall Street, debería hacerlo a 4 puntos porcentuales por encima de la tasa de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos. Por lo tanto, por cada US$ 100 pedidos deberá devolver más de US$ 7,5 anualmente. Un nivel tan elevado en un contexto de apatía al riesgo que le impide a “Toto” conseguir inversores particulares interesados.
Sumado a esto, las tapas de los diarios internacionales se hicieron eco del mayor escándalo de corrupción de esta década. Hasta el diario especializado Financial Times expuso que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, mintió y escondió del fisco US$ 500.000. Gravísimo. Más aún para quien lleva la voz del Presidente. Al menos hasta el viernes.
La evidente corrupción tiñó cualquier circo de transparencia que el Gobierno procuraba mostrar en el exterior. Se cayó el velo. La escisión de las responsabilidades de Adorni pero a la vez el nuevo respaldo que recibió el endeudado con jubiladas sólo erosiona aún más la figura presidencial.
Los grandes jugadores internacionales no desembolsarán un dólar en el país hasta que no se aclare el panorama futuro, admitió un importante intermediador de grandes negocios a La Pluma Diario. Una inversión a diez o 15 años puede darse el lujo de esperar hasta octubre de 2027. Es que Milei les garantiza ganancias extraordinarias a través de las múltiples arquitecturas pensadas a medida para que las corporaciones no tributen en Argentina.
Esos mismos impuestos que les quitaron a los grandes contribuyentes son la razón por la que el Gobierno exprime cada vez más los bolsillos de las familias argentinas. Es que alguien tiene que pagar los gastos y caprichos del mandatario. Y, para el libertario, mejor financiarse con el IVA de la polenta (que nunca osó sacar), que con el impuesto a los autos de lujo (que sí eliminó).








