La llegada del álbum oficial del Mundial siempre despierta la misma postal: chicos corriendo al kiosco, padres comprando sobres de figuritas y escuelas y plazas llenas de gente entusiasmada mientras cambian las repetidas. Pero en la Argentina de 2026, esa tradición futbolera que pasa de generación en generación está atravesada por una pregunta inevitable: ¿cuánto cuesta sostenerla?
La nueva edición de para la Copa del Mundo que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá volvió a instalar las ganas de completar la colección, aunque también encendió el debate por su impacto económico. El álbum de tapa blanda se vende a $ 12.000, mientras que el de tapa dura se consigue a $ 15.000 o $ 25.000, dependiendo de su edición. Por su parte, cada sobre cuesta $ 2.000 e incluye siete figuritas.
Con un total de 980 figuritas -muy por encima de las 638 que tuvo Qatar 2022- completar el álbum, en un escenario ideal y sin repetidas, requiere la compra de al menos 140 sobres. Eso implica un gasto mínimo cercano a los $ 280.000, más el valor del álbum. En otras palabras, se necesitan casi $ 300.000 para tenerlo todo. Sin embargo, la lógica real del coleccionismo está marcada por las figuritas repetidas. Por lo tanto, ese cálculo inicial termina siendo poco realista.

El salto de precios se vuelve todavía más impactante cuando se lo compara con ediciones anteriores. En Rusia 2018, el álbum costaba $ 50 y cada sobre valía $ 15. Para Qatar 2022, esos valores habían escalado a $ 750 y $ 150 respectivamente. En apenas ocho años, el precio del álbum acumuló un aumento cercano al 29.900%, mientras que los sobres treparon más de 13.000%.
Pero el dato más contundente aparece al analizar el poder adquisitivo. Mientras en 2018 un salario mínimo permitía comprar alrededor de 633 sobres, en 2022 alcanzaba para 260. Hoy en día, el salario mínimo es de $ 363.000, por lo que solo permite comprar 181 paquetes.
La comparación expone una realidad que excede al fenómeno de las figuritas: aunque los ingresos nominales crecieron, la capacidad real de consumo de las familias se redujo drásticamente.
Lo que históricamente fue un entretenimiento accesible y un ritual colectivo asociado a la ilusión mundialista hoy empieza a adquirir características de consumo selectivo. Para muchas familias, llenar el álbum dejó de ser una pequeña inversión emocional para convertirse en un gasto difícil de justificar frente a una economía donde los ingresos se destinan cada vez más a cubrir necesidades básicas.
El fenómeno también funciona como una radiografía del deterioro de los consumos culturales y recreativos. Así como otros productos tradicionales fueron resignando presencia en la mesa o en el changuito, el álbum del Mundial aparece como otro termómetro del ajuste cotidiano.
En 2018 la discusión giraba en torno a cuánto costaba completarlo. En 2026, el debate parece haber cambiado de escala: para muchos hogares, el interrogante ya no es cuánto costará llenarlo, sino si será posible siquiera empezarlo.
Cuánto se necesitaría para completarlo absolutamente solo
Paul Harper, matemático y profesor de Investigación Operativa de la Universidad de Cardiff, realizó los cálculos para ver cuántos paquetes debería comprar una persona para completar el nuevo álbum de figuritas del mundial si no quisiera intercambiar ninguna figurita.
De acuerdo con su análisis, necesitaría, en promedio, 1.045 paquetes para completar la colección. En Argentina, con un precio por paquete de $ 2.000, esta persona debería destinar $ 2.090.000. En caso de que además tuviera que comprar el álbum – el de tapa blanda, el más barato ($ 12.000), la inversión sería $ 2.102.000.
En su estudio, el profesor explica que este es un problema de probabilidad. Al comienzo, un gran porcentaje de las figuritas que aparecen son nuevas. A medida que el álbum se va llenando, el número de repetidas que pueden salir va a ir aumentando, por lo que se vuelve muchísimo más difícil conseguir las que faltan.
En ese sentido, se calcula que obtener la última figurita podría demandar alrededor de 140 sobres extra, lo que representa unos $ 280.000 solamente para completar ese espacio final, en otras palabras, un álbum entero de nuevo.
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