Flavio Mastellone volvió a meterse en el debate público con una carta abierta dirigida al presidente, Javier Milei, en la que planteó una batería de reclamos por la situación de la lechería argentina. A poco de desprenderse definitivamente de su participación en Mastellone Hnos., el ex dueño de La Serenísima apuntó contra la presión impositiva, la falta de coordinación estatal y los problemas sanitarios del sector.
En el texto, sostuvo que la actividad atraviesa una situación crítica por “la falta de una representación unificada y de una agenda común” y remarcó que “la presión fiscal supera el 40%”. También cuestionó que la lechería siga alcanzada por un IVA del 21%, mientras otras actividades agropecuarias tributan menos.
Mastellone fue especialmente duro con las políticas aplicadas en los últimos años. Según afirmó, “los controles de precios en el canal moderno ocultaron el verdadero peso de los impuestos y distorsionaron la realidad económica de toda la cadena”.
Además de lo económico, el empresario también alertó sobre los riesgos sanitarios: “No se puede producir leche poniendo en riesgo sanitario a la población ni comprometiendo el futuro exportador del país”. Asimismo, puso el foco en la genética. “Los haplotipos y la información genética defectuosa que ingresa al país son parte de eso”, advirtió, y reclamó mayor transparencia para evitar perjuicios a los productores.
En ese sentido, insistió con la necesidad de erradicar enfermedades transmisibles. “La leche argentina debe ser libre de brucelosis y tuberculosis. Son enfermedades que se transmiten a las personas”, señaló, al tiempo que pidió “planes sanitarios reales, controles serios y herramientas de diagnóstico rápido”.

Mastellone sostuvo que la Argentina tiene potencial para crecer fuerte en producción láctea si se generan condiciones estables. “Si existen reglas claras y confianza en el productor argentino, podemos duplicar la producción nacional”, aseguró.
También defendió el rol social de la actividad y marcó diferencias con otros sectores económicos. “La lechería no es Vaca Muerta, pero probablemente sea una de las actividades que más mano de obra genera. Somos quienes sostenemos pueblos, caminos, escuelas y arraigo rural”, escribió.
Sobre el final, el ex dueño de La Serenísima le dejó un mensaje político directo a Milei. “Presidente, crea en nosotros. Le aseguro que el productor y la industria argentina van a responder”, expresó. Y cerró con una frase bien alineada con el estilo del Gobierno: “Apriete y no espere el consenso”.
Danone y Arcor compraron el 100% de las operaciones de La Serenísima
La Serenísima pasará a estar bajo el control conjunto de Danone y Arcor. Después de un año de negociaciones y una fuerte disputa por la valuación de la empresa, se llegó a un acuerdo para la compra del 51,1% del negocio lácteo restante. La reconocida marca pertenecía hacía 96 años al grupo Mastellone. La operación fue informada a la CNV y queda sujeta a aprobaciones regulatorias.
Cabe señalar que, hasta ahora, ambas compañías ya controlaban el 49% del capital, mientras que el resto permanecía en manos de la familia fundadora y el fondo Dallpoint. A partir de ahora se consolida un joint venture que unificará la gestión del negocio lácteo local y de Logística La Serenísima, bajo una estrategia común. No trascendió el monto final de la operación.
En abril de 2025, Mastellone había rechazado una oferta que no superaba los US$ 40 millones, mientras que los vendedores pretendían cerca de US$ 250 millones. El monto final de la operación no fue informado.
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