En menos de 24 horas, La Libertad Avanza mostró la cara más frágil de su año legislativo. El miércoles, el oficialismo tuvo que ceder el control de la agenda en Diputados y terminó votando el cronograma que le había impuesto la oposición para tratar la prórroga de la Emergencia en Discapacidad y los proyectos de endeudamiento familiar, dos temas que el propio Javier Milei había o vetado o descartado abordar. Apenas un día después, la titular del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich, tuvo que dar de baja la sesión que iba a darle media sanción a su propio proyecto de Ley de Biocombustibles: ni siquiera pudo garantizar el acompañamiento de sus aliados y debió suspender también la reunión de Labor Parlamentaria. Todo esto ocurre a una semana de que el Gobierno apostara a la causa Malvinas para intentar recuperar la agenda pública.
La maniobra libertaria, para no quedar expuesta como obstructora de la sesión de Diputados, tuvo un costo puertas adentro entre sus aliados. LLA hizo saber horas antes que daría quórum, pero el PRO y la UCR, que hasta la noche anterior sostenían la estrategia de no bajar al recinto, quedaron pisados: sus jefes de bloque, Cristian Ritondo y Pamela Verasay, llegaron recién cuando la sesión ya había arrancado, en un intento de no quedar pegados a un acuerdo que no habían negociado.
Los radicales terminaron siendo el único espacio que no acompañó ninguno de los dos emplazamientos, y según pudo saber La Pluma, generó malestar por acordar el temario opositor. El PRO, por su parte, aprovechó para marcar diferencia y le exigió al Gobierno «un cronograma claro de pago a los prestadores» de discapacidad.

Cerca de Martín Menem intentaron vender a este medio que el resultado fue una jugada calculada que salió bien, aunque el argumento no logró disimular que la oposición fue la que fijó los tiempos y los temas.
El termómetro de los gobernadores, cada vez más frío
El otro dato que expone la fragilidad libertaria es el comportamiento de los mandatarios provinciales, que dejaron de ser la garantía que venían siendo tras el triunfo de octubre de 2025. La primera señal había llegado con la Ley de Propiedad Privada de Federico Sturzenegger, que LLA debió recortar en capítulos sustanciales, entre ellos los cambios a la Ley de Tierras, ante el rechazo de varios gobernadores aliados. El miércoles, ese mismo bloque de mandatarios -Maximiliano Pullaro en Santa Fe, Martín Llaryora en Córdoba, Gustavo Sáenz en Salta y Hugo Passalacqua en Misiones- fue el que terminó garantizando el quórum opositor con 135 presentes, muy por encima de los 129 necesarios.
La desconfianza se replica en otros frentes: el Gobierno le pide a los gobernadores que aprueben primero Zonas Frías y después avancen con Zonas Cálidas, pero los mandatarios temen que no se cumpla lo prometido en una discusión que además los enfrenta entre sí, y el proyecto sigue trabado. Lo mismo ocurre con el Super RIGI, que acumula intentos fallidos de dictamen porque los aliados siguen pidiendo modificaciones que el oficialismo no está dispuesto a ceder. El malestar territorial ya tiene, incluso, expresión orgánica: legisladores misioneros y salteños se reagruparon hace poco en un nuevo bloque en Diputados para endurecer posturas frente al Gobierno.

Los Milei, cada vez más encima de la agenda parlamentaria
La respuesta del Ejecutivo a ese cuadro fue elocuente. Apenas terminada la sesión de Diputados, Karina Milei visitó el despacho de Martín Menem para reunirse con legisladores propios y hacer un balance de la jornada que la Casa Rosada insistió en presentar como «exitosa», mientras el ministro Federico Sturzenegger mantenía en paralelo otro encuentro sobre desregulación del mercado de capitales.

Javier Milei, que históricamente delegó y hasta mostró desinterés por la agenda parlamentaria, convocará el lunes a sus legisladores para delinear la estrategia de las próximas semanas, un gesto inusual que confirma hasta qué punto el Gobierno empezó a tomar nota de su propia debilidad.
La semana próxima prometen ingresarar a Diputados el proyecto de Soberanía sobre Malvinas y el Presupuesto 2027, y en el Senado sigue pendiente la Reforma Electoral que busca eliminar o suspender las PASO, otra iniciativa a la que Bullrich todavía no logró imponerle su versión original ante las modificaciones que le reclaman los propios aliados.
JD/CM










