“Los indicadores están arrojando cualquier cosa”. La frase que Javier Milei pronunció durante su entrevista con Luis Majul contrasta con la defensa que el Gobierno hizo durante buena parte de su gestión sobre la importancia de los datos para evaluar la marcha de la economía.
El Presidente negó que la Argentina atraviese una recesión y cuestionó las mediciones desestacionalizadas del INDEC, que el propio Gobierno controla, a las que atribuyó problemas para reflejar los cambios estructurales que, según sostiene, atraviesa la economía. Milei afirmó que el Gobierno presta especial atención al indicador tendencia-ciclo y sostuvo que las series desestacionalizadas pierden precisión en un escenario de fuertes modificaciones en la estructura productiva.
La declaración se produjo después de que JP Morgan recortara su proyección de crecimiento para la Argentina en 2026 al 1,5% y anticipara una contracción anualizada de la actividad durante el tercer trimestre. El banco también tomó como referencia la caída del PIB del segundo trimestre y el retroceso registrado por el EMAE en julio.

En mayo, durante el Latam Economic Forum, Luis Caputo había sostenido: “La realidad son los datos, y los datos muestran que estamos muy bien”. El ministro había utilizado entonces distintos indicadores para defender la marcha de la economía y cuestionar lo que consideraba una percepción negativa sobre la situación económica.
Ahora, cuando los datos más recientes exhiben señales adversas, la discusión oficial se trasladó hacia la calidad de las mediciones.
El punto central es que los números cuestionados por Milei no provienen de una consultora opositora ni de una estimación política. Son estadísticas elaboradas por el propio INDEC, el organismo oficial encargado de medir la actividad económica, el producto, la industria, el consumo y buena parte de las variables laborales.
Los datos oficiales muestran una economía con señales contrapuestas. El PIB se encuentra por encima del nivel de un año atrás, pero cayó 0,6% en términos desestacionalizados durante el segundo trimestre. En julio, el EMAE registró una baja mensual de 2,9% y una caída interanual de 1,4%. Al mismo tiempo, la industria y la construcción retrocedieron, el consumo masivo mostró una nueva baja y el empleo privado formal acumuló 13 meses consecutivos de caída.
A ese escenario se suma un dato social que también marca los límites de una recuperación generalizada. Según el INDEC, durante el primer semestre de 2026 la pobreza alcanzó al 32,3% de las personas en los 31 aglomerados urbanos relevados, mientras que la indigencia llegó al 7,5%.
La industria y la construcción, en caída
La fotografía sectorial muestra un escenario más complejo que el de una economía atravesando únicamente una transformación estadística. En julio, la producción industrial manufacturera cayó 5% respecto de junio, mientras que la construcción retrocedió 4,6% en la misma comparación. En términos interanuales, la industria bajó 4,9% y acumuló una caída de 2,6% en los primeros siete meses del año. La construcción, por su parte, registró una baja interanual de 4,5%, aunque todavía conserva una variación positiva de 1,7% en el acumulado de 2026.
La caída industrial tampoco estuvo concentrada en un único sector. Según los datos del INDEC, todos los rubros manufactureros registraron bajas mensuales ajustadas por estacionalidad, con retrocesos particularmente fuertes en muebles y otras industrias manufactureras, productos de metal, maquinaria y equipo y automotores.
El deterioro también aparece en el uso de la capacidad instalada industrial. En julio se ubicó en 58,2%, por debajo del 58,4% registrado en el mismo mes del año anterior. La utilización fue todavía menor en ramas como la industria automotriz, que operó al 39%, y la industria metalmecánica, con 38,3%.
En paralelo, el consumo tampoco ofrece una señal uniforme de expansión. Las ventas de los supermercados a precios constantes cayeron 2,1% interanual en julio y acumularon una baja de 2,7% en los primeros siete meses del año. La serie desestacionalizada también mostró una caída mensual de 0,7%.

El empleo tampoco acompaña el relato
La discusión sobre la actividad tiene otra dimensión que excede a las estadísticas de producción: el mercado laboral. Los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) muestran que en junio se perdieron 6.261 puestos de trabajo asalariados registrados en el sector privado. De esta manera, el empleo privado formal acumuló 13 meses consecutivos de retroceso.
Desde noviembre de 2023, la economía acumuló una pérdida de 246.312 puestos asalariados registrados privados. El número de trabajadores formales del sector se ubicó en junio en niveles similares a los de fines de 2014, según los datos difundidos a partir de los registros oficiales.
El contraste con la evolución de la actividad también resulta significativo. Mientras el PIB del segundo trimestre se encontraba 2% por encima del mismo período del año anterior, la serie desestacionalizada había retrocedido 0,6% respecto del trimestre previo. En el mercado laboral, en tanto, la pérdida de puestos formales privados continuó durante junio.

De los datos como prueba, a los datos como problema
El Gobierno sostiene que la Argentina atraviesa una transformación productiva y que la economía se encamina hacia cuatro años consecutivos de crecimiento. Milei, en particular, planteó que la caída de algunos sectores forma parte de una reasignación de recursos hacia otras actividades y cuestionó que los indicadores desestacionalizados permitan captar ese proceso.
Pero el debate sobre la metodología no modifica los números que muestran los distintos sectores. El propio INDEC registró en julio una caída mensual del 2,9% en el EMAE, un retroceso interanual de la industria de 4,9%, una baja interanual de la construcción de 4,5% y una caída de 2,1% en las ventas de supermercados. A eso se suma la pérdida de más de 246.000 puestos privados formales desde noviembre de 2023.
Milei puede discutir qué indicador debe mirarse para describir la economía, pero hay una parte de los números que resulta más difícil de relativizar: la industria cayó, el consumo retrocedió y el empleo privado formal lleva 13 meses consecutivos en baja. Como dijo Caputo, “la realidad son los datos”.
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