El escándalo que tuvo durante casi cuatro meses al renunciado Manuel Adorni en el epicentro de la escena mediática nacional significó para el gobierno un daño autogenerado de una magnitud que todavía no logra ser medida. La salida del exjefe de gabinete supuso para el oficialismo una nueva oportunidad para volver a recuperar una agenda que, por acción u omisión, decidieron regalar y que hoy con el inminente inicio de la campaña electoral están dispuestos a recuperar a como dé lugar.
En este marco, luego de su mini-gira latinoamericana, Javier Milei firmó el miércoles por la noche un Decreto de Necesidad y Urgencia N° 681/26 en el que que incorpora como causal de prohibición de ingreso y de expulsión del territorio nacional “a todo extranjero que dirigiere o incitare mensajes de odio, discriminación y/o violencia contra el pueblo argentino o sus ciudadanos por razón de su nacionalidad, así como el ultraje a los símbolos patrios.”
La medida, que salió publicada esta madrugada en el Boletín Oficial, prevé además “la cancelación de la residencia conforme lo previsto en los incisos f) y h) del artículo 62 de la presente ley conlleva la conminación a hacer abandono del país dentro del plazo que se fije o bien la expulsión del territorio nacional, teniendo en consideración las circunstancias fácticas y personales del interesado”, potestad que queda a cargo de la Dirección Nacional de Migraciones.

En este punto, pese al estrafalario anuncio y a su publicación, en el gobierno dejan saber que los equipos legales de la entidad, que está bajo la dirección del Ministerio de Seguridad a cargo de Alejandra Monteoliva, “están trabajando en los procesos de control y ejecución” de la misma.
Según confiaron fuentes del oficialismo, la decisión fue pura y exclusivamente del presidente, quien le solicitó a sus equipos legales y técnicos diagramar el decreto con el que busca marcar un precedente en las relaciones con la población extranjera.
Cerca del círculo del jefe de estado, confiaron a La Pluma que la idea tomó lugar dentro del imaginario presidencial como respuesta a la llamada “campaña anti Argentina”. Comenzó a gestarse desde la exposición de la bandera con la consigna sobre la soberanía nacional en las Islas Malvinas que los jugadores de la Selección de fútbol flamearon luego de ganarle 2 a 1 a Inglaterra en cuartos de final del Mundial.

El aumento de las provocaciones, que incluyó el posicionamiento de importantes figuras de la escena artística mundial como el actor Samuel Jackson y la cantante española Rosalía, empujaron a que el economista se decidiera. Luego lo consultó con Santiago Caputo. Su asesor lo respaldó. Milei puso el gancho e hizo tronar un escarmiento que desde hacía tiempo estaba dormido.
Además, desde el sector de Las Fuerzas del Cielo, la orga juvenil que conduce Daniel Parisini, conocido en redes como Gordo Dan, y que tiene a Caputo como líder espiritual advierten que la presentación del proyecto del legislador, Agustín Romo, para arancelar la matrícula universitaria a estudiantes extranjeros tuvo una injerencia sustancial en la decisión final del jefe de estado. La lectura del Salón Martín fierro tiene sustento, además, en el posicionamiento que adoptó este martes Adrián Ravier en conferencia de prensa. “Es el vocero del presidente, dice lo que Javier piensa”, se regodeaban en ese sector frente a la “marcada de agenda” que el piberío logró imponer.

Hasta este decreto Milei no había tomado una postura significativa frente a los ataques orquestados que le adjudica a un sector del establishment mundial. Ahora decidió intervenir no sólo para ponerse al frente de la postura nacionalista que sus segundas y terceras líneas adoptaron desde hace varias semanas, sino también para poder recuperar una iniciativa que desde hacía tiempo el líder libertario había perdido.
En este sentido, un conocedor de la dinámica interna del partido violeta celebró la medida y advirtió que “ésta es la política más mileísta desde que anunciamos la baja del cepo”. En este punto, la misma fuente sostuvo que “la medida tuvo un nivel de aceptación increíble, con una viralización que no se veía desde hace un año. A las una y media de la mañana, a menos de dos horas de haberlo publicado, el posteo de la Oficina del Presidente de la República Argentina (OPRA) tenía más de 23 mil likes. Eso hace tiempo no se ve y está claro que es porque la medida tuvo un nivel de recepción más que óptimo.”
“Éste es el posteo más likeado de la cuenta OPRA desde su creación. Ni siquiera la primera publicación que se hace en diciembre del 2023 (cuando se anuncia la creación del usuario), que teníamos un nivel de apoyo en máximos históricos se vio algo así”, dijo emocionado un encargado del aparato digital del oficialismo, quien entiende que éste tipo de medidas vuelven a las bases del “Milei auténtico”, una personalidad que en el último tiempo, reconocen internamente, el líder libertario había perdido por el desgaste de la gestión y lo errores no forzados.

La Corte todavía tiene que expedirse sobre el DNU 366/2025
La firma del DNU sucede en un contexto particular. El Gobierno impulsó la presentación de un recurso extraordinario, promovido por la Procuración del Tesoro, a cargo de Sebastián Amerio. Busca revertir la decisión de la Cámara Electoral, cuyos miembros declararon nulo el decreto 366/2025 de Reforma Migratoria. Con ese DNU el Ejecutivo limitó significativamente los derechos de ciudadanos extranjeros e impuso mayores restricciones para la gratuidad de servicios públicos. De esta forma, la decisión final sobre la aplicación o no del mismo quedará en manos de la Corte Suprema de Justicia, tal como ya ocurrió en otras instancias como el caso de la Reforma Universitaria.
Si bien entienden que los tiempos de la justicia son indescifrables, en el oficialismo se entusiasman y creen que la ola nacionalista que se originó post Mundial podría ungir como viento favorable para la hazaña libertaria. “Estamos confiados en que la Corte va a jugar a nuestro favor”, dijeron eufóricos desde un despacho que ya se entusiasma con utilizar esta fuerza “pro-Argentina” como motor de campaña para la reelección mileísta.
TS/CM










