Jorge y Mauricio Macri se reunieron esta semana en el predio del Ecoparque, en Palermo, en un encuentro que, según trascendió desde su entorno, calificaron como «de gestión» y «no político». Pero el fondo de la cuestión es bien claro: la relación entre los primos atraviesa uno de sus peores momentos, justo cuando el PRO necesita resolver si negocia con La Libertad Avanza para 2027 y bajo qué condiciones. Algunos funcionarios porteños ya no ocultan la existencia del enfrentamiento familiar.
Detrás del encuentro hay una estrategia para reunir a los equipos técnicos frente al expresidente. Así es como estuvieron el jefe de Gobierno porteño con Fernando De Andreis (secretario general del PRO y mano derecha de Mauricio) de un lado, y el jefe de Gabinete Gabriel Sánchez Zinny, el ministro de Hacienda Gustavo Arengo y el secretario de Innovación Raúl Pila del otro. Se habló de desregulación, reducción de la estructura de personal e inteligencia artificial.

Jorge Macri salió a desmentir cualquier fractura. «No hay pelea con Mauricio», remarcó en una entrevista en TN, donde además reivindicó la gestión del PRO en los distritos que administra: «Donde gestiona el PRO se está mejor y queremos seguir haciendo eso». Habló también del contexto económico al considerar que «la gente está tensa, haciendo un esfuerzo descomunal», y presumió que la Ciudad mantiene «la estructura administrativa más chica de los últimos 15 años».

Mauricio no confirmó su apoyo a la reelección de Jorge
Puertas adentro, sin embargo, el diagnóstico es otro. Según reconstruyó La Nación, a Mauricio Macri «le molestó» que su primo confirmara públicamente su intención de buscar la reelección en 2027, y hasta ahora no definió si va a respaldarlo. El expresidente duda en apoyar a su primo porque consideraría que falta gestión en la CABA. El jefe de Gobierno, por su parte, le echa la culpa del estado de la Ciudad a la herencia de Horacio Rodríguez Larreta, en particular al contrato de recolección de basura hasta el 2030, que en distintas entrevistas Laura Alonso cuestiona constantemente.

Sin embargo, las diferencias no son solo de gestión. Según pudo reconstruir La Pluma, Mauricio tampoco comparte la estrategia electoral de su primo: avaló el desdoblamiento porteño de 2025, pero esta vez no está dispuesto a repetirlo sin más, tiene reparos sobre la eliminación de las PASO y hasta se metió en la comunicación del Gobierno porteño, molesto por la contratación del asesor Antoni Rubí, el mismo que hizo la campaña de Sergio Massa en 2023.
«No podemos permitir que el kirchnerismo vuelva»
Pese a la interna, Jorge Macri insiste públicamente en la necesidad de un acuerdo con LLA. «Lo que tenemos en común con La Libertad Avanza es que no podemos permitir que el kirchnerismo vuelva«, sostuvo en la misma entrevista con TN, aunque aclaró que la decisión final «no me compete a mí solo»: «Si nosotros vamos a un acuerdo con LLA, va a ser porque el partido a nivel nacional tomó esa decisión». También agradeció públicamente a la presidenta de LLA porteña, Pilar Ramírez, por su apoyo a la ley que endurece las sanciones contra los trapitos, un gesto de cercanía hacia el sector que responde a Karina Milei en la Ciudad, quien hoy se mantiene distante de la idea de acordar un candidato común con el PRO.

Esa apertura de Jorge Macri convive con una frase que resume su prioridad política: «Es tan grande lo que tenemos que defender en el país que no me quiero detener en las formas», dijo sobre los modos de Javier Milei, a quien viene evitando confrontar desde la derrota electoral de mayo pasado. El propio Milei correspondió el gesto: pasó de negarle el saludo a dedicarle sonrisas y caricias a Vito, el hijo del jefe porteño, tanto en el Tedeum del 9 de Julio como en la inauguración de la Rural.
Una encuesta que agrega presión
El escenario se complica todavía más para Jorge Macri a la luz de un sondeo de DC Consultores, muy cercana a LLA, realizado en la Ciudad, que que mientras el jefe de Gobierno porteño lidera la imagen positiva junto a Bullrich (61,8%), aparece asociado casi exclusivamente al concepto de «continuidad» (43,4%), en un electorado dividido casi por la mitad entre quienes quieren seguir en ese rumbo y quienes reclaman un cambio (52,7% contra 47,3%). El dato más incómodo para Uspallata es otro: al preguntarles a los porteños quién podría derrotar hoy a Jorge Macri en una elección hipotética, el 50,1% mencionó a Victoria Villarruel, muy por encima de Leandro Santoro (34,3%) y Manuel Adorni (15,6%), este último con el peor nivel de imagen de todo el estudio (88,6% negativa).

Los planes B del macrismo
Ante la incertidumbre sobre si el acuerdo con LLA finalmente se cierra, en el PRO ya evalúan alternativas. Circularon versiones de que Mauricio podría habilitar un candidato propio distinto a su primo, con los nombres de Fernando De Andreis o Guillermo Dietrich sobre la mesa. También resurgió, aunque enfriada por ahora, la posibilidad de una interna con el radicalismo o incluso con Horacio Rodríguez Larreta, algo que en Uspallata descartan de plano dado el nivel de crítica que el expresidente porteño viene sosteniendo contra la actual gestión.

Mientras tanto, el PRO evita fijar una posición institucional sobre la eliminación de las PASO que impulsa el oficialismo nacional. La desconfianza persiste sobre si LLA, en caso de acuerdo, respetará a los intendentes y candidatos del PRO en cada distrito. Con Jorge Macri todavía sin el aval explícito de su primo y la Casa Rosada esperando una definición que solo aceptaría de boca de Mauricio, la interna amarilla amenaza con seguir sin resolverse mientras el reloj electoral empieza a correr.
JD/CM










