Fue masiva la manifestación en Plaza de Mayo y en las principales ciudades del país para reclamar que el gobierno de Javier Milei cumpla con la Ley de Financiamiento Universitario aprobada por el Congreso en dos oportunidades.
El acto central incluyó la lectura de un documento unificado por parte de los decanos de las diferentes facultades. Estudiantes, docentes, no docentes, egresados, sindicatos y partidos políticos nutrieron las diferentes columnas que confluyeron frente a Casa Rosada.
«Milei, cumplí la ley»; «El que recorta la tiene corta»; «Universidad pública = futuro»; «Universidad pública, siempre», fueron algunos de los carteles que pueden leerse en la movilización.

El gobierno, por su parte calificó la marcha como un acto opositor y buscó tergiversar las cifras de las partidas presupuestarias. El propio presidente replicó mensajes en su cuenta de X para atacar la movilización.
— La Libertad Avanza (@LLibertadAvanza) May 12, 2026
La cuarta marcha federal universitaria no es similar a las anteriores. Para la comunidad educativa implica un válvula de escape para poner en la calle una sumatoria inédita de reclamos. Al Gobierno, esta movilización lo encuentra en otra situación muy distinta a las anteriores. La Casa Rosada transita hace dos meses la crisis del jefe de Gabinete Manuel Adorni, con una gestión que no arranca y que este martes afrontará una multitudinaria marcha de rechazo, que podría configurarse en un catalizador del creciente descontento social por el impacto del ajuste, pero también por la desilusión que genera en quienes confiaron su voto a Javier Milei.
El hito de masividad fue alcanzado el 2 de octubre de 2024, cuando más de un millón de personas se movilizaron en todo el país para rechazar el veto del presidente a la sanción de la Ley de Financiamiento Universitario para obligar al Ejecutivo a girar las partidas para garantizar el funcionamiento operativo de todas las casas de estudios de todo el país.

Desde aquella masiva demostración de fuerza, comenzó otra etapa de la pulseada, porque la tercera casi demoró un año en realizarse. El 17 de septiembre de 2025 coincidió con la sesión de la Cámara de Diputados que acompañó el rechazo al veto. La jornada estuvo signada por la combinación entre la ofensiva legislativa de la oposición, el pulso de la protesta y el clima prelectoral de las elecciones del 26 de octubre del año pasado.
La marcha hoy sucede con una pulseada diferente. Es la primera después de las elecciones de medio término y con un Congreso virtualmente dominado por el oficialismo y sus aliados, en una foto diametralmente opuesta al escenario del año pasado, marcado por la ofensiva legislativa que le marcó los tiempos al Gobierno durante dos años. Tuvo a la disputa por el presupuesto universitario uno de sus hitos más importantes, especialmente por la potente combinación entre la masividad del reclamo y su correlato en las dos cámaras del Congreso.

Significó la expresión de un freno que sólo podría ser contrarrestado con un directo desconocimiento de la ley sancionada, luego vetada y posteriormente ratificada por el Senado y la Cámara Baja con dos tercios en ambos recintos. Se cumplió todo el circuito que establece la Constitución para el tratamiento de una ley del Congreso que fue vetada por el Presidente y el resultado fue la ratificación de la norma.
La cuarta marcha federal ya no apunta al Poder Legislativo, porque ese round ya fue cerrado en contra de los intereses del gobierno libertario. Ahora vuelve a señalar al Ejecutivo y a la pelea que se viene en la Justicia, porque la administración de Milei desconoció la ley y buscó impugnarla en Tribunales.
El año pasado 59 universidades nacionales y el Consejo Interuniversitario presentaron un amparo con el objetivo de hacer cumplir la ley. «Hubo que ir a la Justicia para exigirle al Presidente el cumplimiento de una ley sancionada por el Congreso. Lo presentamos en octubre, en diciembre obtuvimos una medida cautelar favorable, en la parte referida a los sueldos docentes no docentes y becas. Sin embargo, el gobierno apeló, la Cámara de apelaciones en febrero confirmó la medida cautelar. El Gobierno la apeló y quiere llevar el caso a la Suprema Corte. Es la primera vez que un gobierno litiga en contra de las universidades para no cumplir con una ley», explicó el constitucionalista Pablo Manili, al frente del amparo presentado.

Ataque preventivo
Este lunes el Gobierno desplegó tres líneas de acción antes de la marcha universitaria. El subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, salió a rechazar la protesta después de mostrarse en una reunión con su jefa, la ministra de Capital Humano Sandra Pettovello.
Al mismo tiempo el Ejecutivo aplicó un recorte de $78.768.179.759 en la Secretaría de Educación y frenó transferencias para obras de infraestructura . También le cortó fondos al “Plan Nacional de Alfabetización” por $35.288.051.713 y eliminó el “Fondo de Compensación Salarial Docente” por $8.929.835.294.

La tercera pieza de la ofensiva fue convocar a las universidades para discutir la distribución de fondos, pero luego del ajuste aplicado este lunes.
«Dicen que el gobierno desfinancia a las universidades, pero cada egresado de la Universidad Nacional de las Artes (UNA) sale 400 millones de pesos, mientras que el promedio de todas las universidades es de 57 millones», dijo Álvarez en un video grabado.

«Siembran el miedo, asegurando que las universidades van a cerrar, pero nadie se pregunta porque tienen la cantidad de egresos mas bajas de la región. La UBA dice que no se entregaron los fondos, la pregunta es por qué la UBA quiere quedarse con el 95% de los fondos para hospitales universitarios», insistió el funcionario. «El gobierno les habilitó a cobrarle a los extranjeros y no quisieron por razones ideológicas», acusó.
De la ofensiva discursiva del Gobierno la UBA fue la más apuntada. El vicerrector de esa universidad, Emiliano Yacobitti, le contestó. «Mientras inventan datos, bajaron el presupuesto universitario a la mitad en dos años, el 80% de los profesores cobra salarios por debajo de la línea de la pobreza y no mandan los fondos para que funcionen los hospitales. Mañana vamos a ser cientos de miles en las calles. Cumplan la Ley», escribió.
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