El debate sobre la Inteligencia Artificial llegó al corazón de la Iglesia Católica. Ayer, el papa León XIV publicó su primera encíclica, en la que pidió un código ético compartido y alertó sobre los riesgos para la justicia social si la definen “unos pocos”. En sintonía con su antecesor, Francisco, sostuvo que “no es moralmente neutra” y advirtió sobre la deshumanización en un mundo en “el que se perfilan mayores niveles de pobreza y desigualdad, provocados por sistemas automatizados que han sustituido al hombre”.
En “Magnifica humanitas”, el Papa puso como eje la IA y fijó una posición muy fuerte en la que pidió que se trate con “sobriedad y vigilancia”. Y exhortó a los gobiernos a que trabajen en políticas y marcos jurídicos adecuados, una supervisión independiente y la educación de los usuarios. “No es neutra, porque asume el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza”, afirmó.
En momentos en los que algunos países como Argentina van a empezar a usar la IA para analizar datos y definir políticas públicas a través del “gemelo digital social”, León XIV pidió “prudencia, controles rigurosos y, en ocasiones, también una ralentización en la adopción de la IA”. Los especialistas advierten que el gemelo digital podría generar que empresas como Palantir tengan acceso a la información sensible de la población local y construyan redes de vigilancia masiva.
El papa, sostuvo, “el cambio será gobernado sólo por lógicas tecnocráticas y presentado como necesario e imprescindible, terminando por imponer reglas dictadas por quienes poseen datos, infraestructuras y capacidad de cálculo”.
El Papa Francisco ya había denunciado el “paradigma tecnocrático” basado en la eficiencia y beneficio. En esa línea, León XIV dijo que “no sirve una IA más moral si esa moral la deciden unos pocos”. “La tecnología puede curar, conectar, educar, cuidar la Casa común; pero también puede dividir, descartar, generar nuevas injusticias. En abstracto, en sí misma, no es una solución a los problemas de la humanidad, como tampoco es un mal en sí; pero, concretamente, no es neutral, porque toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula, la utiliza. Por eso, la primera elección no es entre un sí o un no a la tecnología, sino entre construir Babel o reconstruir Jerusalén”, indicó en el texto en referencia a los sesgos que reproduce la IA, que están vinculados con los prejuicios de quienes aportan los datos.
En ese sentido, agregó que están surgiendo nuevas formas de exclusión y privación de la libertad: personas y pueblos a los que se les niega o dificulta el acceso a las tecnologías básicas, “comunidades expuestas a vigilancia invasiva y grupos sociales perjudicados por algoritmos opacos que reproducen prejuicios y discriminaciones”.
El Papa habló de las nuevas formas de esclavitud que genera la IA, como la de los “cuerpos marcados, mutilados, consumidos” de quienes trabajan en la extracción de las “tierras raras” (los 17 minerales claves) necesarias para la tecnología. “¿Qué estamos construyendo?”, preguntó el Papa.
La agenda argentina
Mientras tanto, la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello viajó al Vaticano para participar de una encuentro con funcionarios del sector de Educación de distintos países y se especula con algún encuentro con el Papa, aunque no hay nada confirmado.
Por otra parte, esta mañana, el presidente Javier Milei afirmó que el papa León XIV visitaría Argentina en noviembre y aseguró que existen altas probabilidades de que el viaje finalmente se concrete. En declaraciones a Radio Mitre dijo que «salvo alguna desgracia» el viaje del líder de la Iglesia Católica va a concretarse. «La gestión del canciller Pablo Quirno permitió cerrar posiciones», dijo.
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