Con las bancas de los principales invitados vacías, la Cámara de Diputados fue anfitriona este viernes de una audiencia informativa de cinco horas bajo un título elocuente: «¿A qué viene Peter Thiel a la Argentina?«. La convocatoria, impulsada por un grupo de diputados de Unión por la Patria encabezados por Juan Marino, reunió a especialistas en inteligencia artificial, periodistas de investigación, teólogos, organizaciones de derechos humanos y defensores del medio ambiente en el Anexo de la Cámara baja.
La actividad, según remarcó el propio comunicado de convocatoria, tuvo una «tónica institucional»: se invitó formalmente al propio Peter Thiel, a sus socios, y a los funcionarios del Gobierno que se reunieron con él —Javier Milei, Federico Sturzenegger, Luis Caputo, Pablo Quirno, Santiago Bausili y Manuel Daza—, además de a todos los diputados de LLA y el PRO. Ninguno confirmó asistencia ni respondió por escrito. Marino remarcó, además, que el pedido de informes que tramita bajo el expediente 1758-D-2026, sobre el detalle de esas reuniones, «nunca ha sido respondido», como tampoco un pedido de acceso a la información pública que gestionó en paralelo: «Se vienen negando a dar información hace meses«, cuestionó.
Al abrir la jornada, Marino fijó el tono: «Para entender a Peter Thiel habría que leer menos El Señor de los Anillos y ver más Terminator 2; esa distopía futurista donde la tecnología extermina a la humanidad es un espejo más claro del planteo antihumano de Peter Thiel y la corriente de la que forma parte«. El diputado había caracterizado antes esa corriente como «tecnofascista«, por «la fusión de los monopolios tecnológicos de Silicon Valley con la maquinaria de guerra de Trump», y había señalado que Palantir, la empresa de Thiel, «ya está participando en la práctica de un genocidio contra el pueblo palestino«.
Lo que advirtieron los especialistas
Entre los oradores, Diego Fernández Slezak, investigador del Conicet y director del Laboratorio de IA Aplicada de la UBA, arriesgó una hipótesis central: «Yo arriesgo que viene a ver si puede convertir a la Argentina en un banco de pruebas de inteligencia artificial. Algo que no está avalado en prácticamente ningún país del mundo». La politóloga Natalia Zuazo fue más allá sobre el modelo de negocios de Thiel: «El negocio de Thiel es vender tecnologías dedicadas al monitoreo y la vigilancia de la población (…) para Thiel la IA es ante todo una tecnología militar», y pidió derogar el RIGI y rechazar en el Senado el Súper RIGI. La abogada Micaela Mantegna planteó una pregunta distinta: «Peter Thiel ya está en Argentina hace muchos años. Lo que nos tendríamos que preguntar es qué redes tiene sembradas, quiénes lo habilitaron«. El periodista Esteban Magnani advirtió sobre el modelo de negocio de Palantir con contratos estatales, «a la manera que lo hace» con el ICE o el aparato militar de Estados Unidos, que «reemplazan decisiones administrativas de gobierno con sistemas informáticos opacos». El abogado Pablo Serdán, en cambio, matizó la hipótesis de una mudanza definitiva: «No creo que venga a vivir a la Argentina, sino que es más un producto del marketing; pero lo que van a venir son capitales de riesgo de Peter Thiel», y vinculó el desembarco con el proyecto de reforma a la Ley de Sociedades. La periodista Emilse Garzón cerró con una definición sobre el uso del concepto de seguridad: «Estamos muchas veces confundiendo la idea de vigilancia con seguridad. Nos venden seguridad, nos venden seguimiento y esto es altamente peligroso«.
El periodista de la revista Noticias Juan Luis González puso el foco en los vínculos entre Thiel y el universo libertario, en particular con Gabriel Delgado Ayau, cofundador de Próspera (la ciudad privada de Honduras), que en julio de 2025 se reunió durante dos horas en Casa Rosada con el entonces funcionario Demián Reidel. González conectó ese vínculo con el interés de Thiel por el transhumanismo y la extensión de la vida. La periodista de PERFIL Giselle Leclercq, por su parte, reconstruyó el rastro de Palantir Technologies en la Argentina, registrada ante el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial desde 2022, y un dato poco conocido: la empresa «estuvo muy cerca de manejar la digitalización de los archivos de la AMIA». «Cuando mencionamos a Peter Thiel aparecía un silencio llamativo», relató sobre las dificultades para conseguir fuentes dispuestas a hablar.

Agustino Fontevecchia, director digital de Editorial Perfil, dijo que «Peter Thiel y cualquier otro inversor de esa índole no necesita estar físicamente en Argentina para poder hacer negocios ni financiar a la política». Descartó motivos puramente económicos y apuntó a lo ideológico: «Yo creo que está acá porque tiene afinidad ideológica con Milei«, y ubicó el fenómeno en una escala mayor: «Somos un país que ahora es un punto, un nodo importante en la discusión global ideológica de las nuevas derechas». El activista tecnológico Santiago Siri sumó un dato menos difundido: Thiel no solo compró una propiedad en el país, sino que avanzó con la escolarización de sus hijas, y dejó planteado un interrogante a los diputados sobre si el magnate podría buscar en el futuro convertirse en ciudadano argentino.
Un búnker ante una catástrofe nuclear
Mientras la audiencia se desarrollaba en el Congreso, la agencia Bloomberg publicó otro dato resonante: según dos personas familiarizadas con la situación, «el principal interés de Thiel en Argentina es contar con un búnker para protegerse ante una posible catástrofe nuclear«. La misma nota confirmó que Thiel «respaldó con entusiasmo» la idea de Milei de permitir que la inteligencia artificial administre empresas de forma autónoma, aunque «no participó en la redacción de la propuesta», según un funcionario del Gobierno consultado bajo anonimato.

El magnate, que compró una mansión de unos 12 millones de dólares en Palermo Chico y una participación en la mayor exportadora de petróleo del país, tenía previsto hablar la semana próxima en la cumbre empresarial «Vientos del Cambio» junto a Milei, Caputo y Sturzenegger, pero canceló su participación sin dar explicaciones, después de que un grupo de manifestantes disfrazados de «Gandalf» —en alusión a su fanatismo por El Señor de los Anillos, la saga que inspiró el nombre de Palantir— protestara frente a su casa en Barrio Parque con la consigna «You shall not pass!».
La audiencia de este viernes se dio, según remarcó Bloomberg, «en un momento difícil para Milei«, con los índices de aprobación cerca de los niveles más bajos de su gestión, apenas semanas después de que el propio Gobierno debiera retirar los capítulos más resistidos de la ley de propiedad privada por el rechazo social a la extranjerización de tierras. La oposición ya puso la mira en las próximas batallas: el proyecto de regulación de inteligencia artificial y el Súper RIGI, que sigue sin dictamen en el Senado.
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