Mientras el Gobierno prepara su presentación internacional en la Argentina Week de París, con la intención de mostrar ante empresarios e inversores europeos los resultados de su programa económico, dos organismos de referencia para los mercados internacionales acaban de recortar sus expectativas sobre el crecimiento del país.
Primero fue la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que redujo su previsión de crecimiento del PBI argentino para 2026 de 2,8% a 2,6% y la correspondiente a 2027 de 3,5% a 3%. Pocos días después, JPMorgan fue todavía más lejos y llevó su estimación para este año al 1,5%, desde el 2,7% que calculaba anteriormente.
La diferencia con las proyecciones oficiales es significativa. El proyecto de Presupuesto 2027 presentado por el Gobierno contempla un crecimiento de 4% para el próximo año. La OCDE calcula 3% y JPMorgan 2,5%. Es decir, entre el escenario oficial y las estimaciones de estos dos actores existe una brecha de entre uno y 1,5 puntos porcentuales.
JPMorgan mira una economía que pierde impulso
El recorte de JPMorgan se produjo después de conocerse el desplome de la actividad económica de julio. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del INDEC registró una caída de 2,9% frente a junio y de 1,4% en la comparación interanual.
A partir de ese dato, el banco estadounidense anticipó una contracción anualizada del 4% durante el tercer trimestre. Si ese escenario se confirma, implicaría una segunda caída trimestral consecutiva y abriría la discusión sobre una eventual recesión técnica.
El diagnóstico no se limita a un mal dato mensual. El banco identificó debilidad en sectores centrales de la economía: industria, construcción y comercio. También observa dificultades en el consumo y el crédito, dos variables claves para que la recuperación pueda trasladarse al mercado interno.

La OCDE también recortó y puso bajo presión al Presupuesto
El dato de JPMorgan adquiere mayor relevancia porque llega apenas unos días después de la revisión de la OCDE. El organismo internacional recortó en septiembre su estimación de crecimiento argentino para 2026 de 2,8% a 2,6% y redujo de 3,5% a 3% la correspondiente a 2027. Al mismo tiempo, proyectó una inflación de 30,8% para este año y de 20,5% para el próximo.
La comparación con el Presupuesto 2027 deja expuesta una diferencia mayor. Economía construyó sus proyecciones sobre un crecimiento de 4% y una inflación del 18% para 2027. La OCDE, en cambio, espera una expansión de 3% y una inflación de 20,5%.
La distancia no es un detalle técnico. El crecimiento previsto por el Gobierno es un supuesto central para las cuentas del Presupuesto. Economía proyecta, entre otras variables, una expansión de 9,2% de la inversión, 3,4% del consumo privado, 4,4% de la industria y 5,1% del comercio durante 2027.
La OCDE, en cambio, sostiene que el crecimiento argentino continuará apoyándose principalmente en las exportaciones de sectores como energía, minería y agro, mientras que el consumo privado seguirá condicionado por las tasas de interés y la recuperación de los salarios reales.

El FMI revisa las cuentas mientras aparecen los recortes
Las nuevas estimaciones llegan, además, en plena tercera revisión del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. La misión técnica encabezada por Joyce Wong comenzó su trabajo en Buenos Aires con la mirada puesta sobre las metas fiscales, la acumulación de reservas, el Presupuesto 2027 y la evolución de la actividad. El Gobierno busca superar la revisión y destrabar un desembolso cercano a US$ 900 millones.
La revisión se desarrolla después de un vencimiento de 583,3 millones de Derechos Especiales de Giro, equivalente a unos US$ 800 millones, que Argentina debió afrontar el 25 de septiembre. El calendario contempla además nuevos compromisos con el organismo durante noviembre y diciembre.
En materia fiscal, el programa establece para 2026 una meta de superávit primario de 1,4% del PBI. Durante el primer semestre, el resultado había sido de 0,6%, frente a una referencia semestral de 0,7%. En reservas, en cambio, el Gobierno llega a la revisión con mejores números respecto de las metas acordadas.

París como vidriera de una economía que necesita inversiones
En este contexto, Javier Milei viajará a París entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre para participar de la Argentina Week. La agenda estará concentrada en la promoción de inversiones y tendrá como ejes energía, minería, agroindustria, infraestructura, tecnología e inteligencia artificial.
El Gobierno buscará presentar ante Europa y los mercados internacionales una Argentina con oportunidades de negocios y proyectos capaces de generar divisas. En la sede de la OCDE, además, el propio Milei expondrá junto con funcionarios de su equipo económico sobre la transformación de la economía argentina.
La elección del momento no es menor. París será una vidriera para mostrar las oportunidades futuras de la Argentina, pero el país llega a esa presentación con una actividad que cayó con fuerza en julio y con dos referencias internacionales que moderaron sus expectativas de crecimiento.
La diferencia también expone dos velocidades de la economía. Por un lado, están los sectores exportadores: energía, minería y agro que concentran buena parte de las expectativas de inversión. Por otro, una economía interna en la que consumo, industria, construcción y comercio muestran señales de debilidad.
El Gobierno deberá convencer a los inversores de que el crecimiento proyectado puede transformarse en una expansión sostenida. Ya no alcanza con exhibir los proyectos futuros, también deberá explicar cómo la recuperación de los sectores que generan dólares puede traducirse en mayor actividad dentro de la economía argentina.
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