Querido lector, querida lectora: esta nota es larga. Si querés saber por qué la audiencia del jueves terminó tarde, scrolleá hasta el subtítulo «La perito que sacó unos papeles que nadie esperaba ver». Ahí hay una historia. Si preferís ir directo a qué dijo el perito de la psiquiatra Agustina Cosachov y la posición de la Fiscalía respecto de todos los imputados, andá al subtítulo «¿Qué hicieron los médicos para sacarlo del cuadro?». Esta nota fue escrita en seis horas sin ningún tipo de Inteligencia Artificial y con «2 y diagonal» de Autos Robados en loop.
La perito que sacó unos papeles que nadie esperaba ver
Se llama Blanca Hüggelmann. Es médica psiquiatra y legista, y entró en la sala de audiencias como perito de parte del psicólogo Carlos Díaz, imputado como otras siete personas en el juicio por la muerte de Diego Maradona . «Hola, hola… Nos conocemos», saludó la psiquiatra a los jueces del TOC 7 y marcó la cancha. A Hüggelmann le sobran pergaminos y como perito del Poder Judicial conoce el paño: ya estuvo ahí, declarando bajo juramento. Hasta que sucedió lo inesperado.
Un juicio está hecho de -por supuesto- un acto punible, una acusación formal, pruebas, dichos y contradicciones, alguna trampita, drama (por no decir, acting) y también, de imprevistos. Pasa que para entender lo que pasó el jueves, en la audiencia 41 del juicio de Maradona, hay que explicar antes qué es un «perito de parte (de)». Vamos: un perito de parte es el experto que lleva quien acusa o el acusado para que hable a los jueces sobre su especialidad.
Esa es la definición, digamos, técnica. La otra parte de la explicación la agrega esta cronista: el perito «de parte» va a declarar en favor de quien lo cita. Así, un acusado contrata a un especialista para que, después de analizar la prueba, avale la defensa. Más simple: «Mire, yo estudié el caso y puedo decir que el trabajo del imputado X fue correcto», podría decir un perito al tribunal. La parte que acusa intentará apretar, desacreditar su testimonio o «hacer que pise el palito». Si la sala fuera un ring, esto sería un cruce boxeadores donde los puños son palabras. Hay que bancarse el guantazo. Es divertido, pero acá se discute un homicidio. El homicidio de Diego, o sea: D10S.
Y la psiquiatra Hüggelmann, entrenada en su área, dijo en favor de quien fuera durante un mes el psicólogo de Maradona: «Carlos Díaz hizo todo lo que tenía que hacer». Tajante. Pasa que Diego Olmedo, abogado de Díaz, lo que buscaba era que la perito volteara a la Junta Médica. Es que las defensas de los siete imputados la cuestionan por cómo se hizo: 22 expertos se encontraron en una reunión presencial y ocho zooms, uno o dos peritos -de esos 22- escribieron un informe que fue enviado por WhatsApp para que los expertos firmaran al pie, en conformidad o disidencia y en tres días, de los cuales dos eran fin de semana.
Costó: Hüggelmann había avisado que hablaría por ella y su especialidad; que de los colegas, no. Al final la psiquiatra entendió: «Esta Junta fue muy diferente a las que participé. Era todo bastante informal. Tampoco hubo debate final. Yo hice mi informe sobre Díaz en una semana, no me dieron más tiempo». El abogado de Díaz le preguntó en base a qué hizo el informe y la psiquiatra sacó unos papeles de la cartera, los blandió: era una historia clínica que no coincidía con la que se exhibía en pantalla y forma parte del expediente. Eran los «papeles de trabajo» del psicólogo Díaz que nadie esperaba ver.
Vistas desde los fondos, lugar asignado a los periodistas acreditados en sala, la historia clínica, en principio nueva, eran unas hojas impresas y con anotaciones. La perito dijo que se las había pedido a Díaz antes del arranque de la Junta Médica, es decir, antes del 8 de marzo de 2021. Total tensión y reacciones varias: ¿esos papeles llegaron a la Junta Médica para ser examinados y formar parte del informe final? ¿estamos ante otro episodio de «se mezclaron los estudios de Don Diego entre los de Diego, la víctima»?
Eran casi las siete de la tarde de un día flácido cuando le tocó contrainterrogar a la Fiscalía. No importa, para esto estamos acá, así que asistimos a una lectura a dos voces entre Patricio Ferrari, fiscal irritado, y la psiquiatra Hüggelmann. Hay que encontrar las diferencias entre el «original» y el digital del expediente. Oímos, línea tras línea, una historia clínica distendida y fraterna -más que fría y distante, como se usa; pero bueno: estilos- hecha por el psicólogo. «Es como que la puso más linda, la emprolijó», repetía la perito.
Lo del fiscal Ferrari y la psiquiatra era como un beef de plaza: insostenible. El juez Pablo Rolón propuso un cuarto intermedio para que la perito se encierre en la salita donde esperan los testigos y compare sus papeles con lo que se incorporó como prueba en la causa. Al regreso, Hüggelmann aseguró a los jueces que no hay mayores diferencias entre un documento y otro.
Alivio general menos para el psicólogo Díaz que quiso aclarar al tribunal de dónde habían salido esos papeles. Lo hizo. Su defensa también avisó que mañana, martes, en la audiencia 42, exhibirá un fragmento de un zoom en el que Hüggelmann avisa que los papeles de Díaz ya están en el expediente. La pregunta es si el coordinador de la Junta Médica, el perito Carlos Casinelli, lo tuvo en cuenta para elaborar el informe final que mandó por WhatsApp.
Hüggelmann, de todas formas, hizo su parte como perito de parte de Díaz: sin rastros de alcohol en sangre, el resultado del tratamiento del psicólogo fue «exitoso».
¿Qué hicieron los médicos para sacarlo del cuadro?
«¿De qué murió Maradona?» fue la primera pregunta de Vadim Mischanchuk, el abogado de la psiquiatra Agustina Cosachov, a su perito Aníbal Areco, psiquiatra, médico legista e integrante de la Junta Médica. «Probablemente fue un evento cardíaco. Hubo distintas posiciones pero no se pudo probar la causa de muerte. Porque no fue una cuestión medicamentosa», respondió Areco.
De acuerdo a su análisis, la medicación psiquiátrica indicada por Cosachov y la dosificación «eran adecuadas» para el alcoholismo crónico y «no provocan cardiotoxicidad». Con ese plan farmacológico Maradona dejó la Clínica Olivos, donde estuvo monitoreado entre el 3 y el 11 de noviembre, cuando se instaló en Tigre en un dispositivo de internación domiciliaria en el que moriría, 14 días después.
Casachov visitó a Diego cuatro veces en lapso que va del 11 al 25 de noviembre. Estuvo el 18, un día negro: Maradona se atrincheró en la habitación, no quería ver a nadie. Afuera quedó el médico clínico Pedro Di Spagna, imputado; un nutricionista; Gianinna y Jana; y el neurocirujano Leopoldo Luque. Nadie pudo revisarlo.
El perito Areco afirmó que «no hay constancia que permita suponer que había indicios de iniciar un proceso» que terminara en muerte. O sea que, según el psiquiatra, hubo alertas pero no signos claros del cuadro cardiohepatorenal que se evidenció después, en la autopsia.
Pero según se reconstruye en este juicio, Luque, la psiquiatra y el psicólogo estaban al tanto de que Diego estaba «hinchado», taquicárdico, no se levantaba de la cama, con cambios de humor notables y falta de apetito. También lo sabían el enfermero Ricardo Almirón y su coordinador, Mariano Perroni, ambos imputados. Y Nancy Forlini, coordinadora de cuidados domiciliarios de Swiss Medical. Son seis de los siete acusados.
Areco deslindó las responsabilidades del control clínico en la «empresa de salud privada», es decir, Swiss Medical. Ahí entra en cuadro el clínico Di Spagna, enviado por la prepaga y que sólo pudo ver a Diego una vez. Es el séptimo acusado. Le reprochan haber indicado una serie de estudios de rutina que no se realizaron.
Diego con el pie derecho hinchado al punto de que no calzaba en una ojota. Hinchado: la pulserita roja con el ojo de turco incrustada en la muñeca. «Los ojos como una teta», como ilustró el masajista Nicolás Taffarell. Diego sentándose a almorzar después de revolear un cargador. Los tres días anteriores a la muerte alimentado a té y galletitas de agua, sin salir de la habitación.
Y la posición de los fiscales que a La Pluma dicen: «Alarmas sonando todas juntas, que nadie escuchó. ¿Qué dónde está el nexo causal? Que no hicieron nada, que hay una conducta indolente de los médicos tratantes, del enfermero, de quien controlaba a los enfermeros y de la coordinadora de cuidados domiciliarios, que tampoco controló».
Los alegatos arrancan el 5 de octubre. De respetarse el cronograma, el juicio termina a principios de noviembre. El 25 de ese mes se cumplen seis años de la muerte de Maradona.
VDM










