El ex ministro de Economía Hernán Lacunza volvió a marcar diferencias con la estrategia de acercamiento entre el PRO y La Libertad Avanza, al insistir en que el macrismo debe presentar candidato propio en 2027 y advertir sobre el deterioro social de la economía.
En primer lugar, Lacunza subrayó que la sociedad necesita “alternativas diferenciadas” y rechazó la idea de ordenar la oferta política desde las cúpulas partidarias. “Yo creo que hay que ir separados, porque hay que ofrecerle a la sociedad alternativas”, afirmó en declaraciones radiales.
Luego remarcó su intención de competir por la presidencia en 2027, al sostener que la pluralidad de voces fortalece la oposición. “Nuevas voces nos van a obligar a competir, nos van a obligar a ser mejores”, señaló en Splendid AM 990.
En ese sentido, defendió el esquema electoral vigente y puso especial énfasis en las PASO como herramienta para canalizar la competencia interna. “Que elija la gente”, resumió, al tiempo que calificó como una reacción de “casta” la pretensión de evitar rivales con el argumento de frenar al kirchnerismo.
De esta manera, Lacunza se distanció de los sectores del PRO que analizan acuerdos con el oficialismo, en un contexto de tensiones internas tanto en el macrismo como en La Libertad Avanza.

Críticas al gobierno de Milei
Al mismo tiempo, su diagnóstico político convivió con una evaluación crítica de la situación económica actual, que describió como un escenario con “luces y sombras”. Por un lado, destacó la estabilidad nominal lograda en los últimos meses, con menor inflación y un dólar más previsible. Sin embargo, advirtió que ese orden macroeconómico no se traduce en mejoras sociales.
Según explicó, los sectores dinámicos como energía, minería y agro absorben poco empleo, mientras que actividades tradicionales como construcción, comercio e industria muestran signos de parálisis en áreas urbanas como el Gran Buenos Aires, Córdoba y Rosario.
“Ya no es el changuito del supermercado predecible, sino cuánto dinero tengo en la billetera”, graficó, al señalar que la preocupación pasó del control de precios al poder adquisitivo.
Asimismo, cuestionó las estadísticas oficiales de consumo por incluir gastos en el exterior y remarcó que gran parte de los ingresos familiares se destina al pago de servicios públicos y deudas.
En esa línea, alertó sobre el aumento de la morosidad, y estimó que cerca de 5,8 millones de personas enfrentan problemas de pago por créditos personales, altas tasas y menor licuación de cuotas.
Pidió además un orden en las renegociaciones de deudas, aunque descartó la asistencia fiscal directa, al advertir que la educación financiera es clave para evitar nuevas crisis. Finalmente, sumó una advertencia sobre el frente cambiario de cara al año electoral, al considerar probable una dolarización de carteras que podría tensionar la estabilidad en un contexto de reservas escasas.
GLF










